Aprovecha tus próximos 2 minutos

Reconocer qué es más fácil descubrir un error en la planificación que descubrir ese pequeño goteo de tareas insignificantes que por simples dejamos a medias o procratinamos, es el mejor secreto de la gestión del tiempo y de nuestra productividad.

Cuantas veces nos sentimos muy productivos en la preparación previa de nuestra jornada, pero a la hora de pasar a la acción nos perdemos en distracciones que nos alejan de la productividad esperada y nos hacen sentir el temido estrés al final del día .

Procastinar: el arte de posponer o dejar tareas sin terminar.

Es verdad que debemos poner el foco en esas tareas importantes que nos llevan directamente a nuestros objetivos pero igual de importante es no dejar atrás esas tareas que no son ni urgente, ni importantes que relentizan nuestra jornada diaria, por ser tareas de rápida ejecución o «de poco valor».

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La Ley de los 2 minutos

David Allen en su libro «Get Things Done» nos trae esta maravillosa ley por su simplicidad pero gran efectividad cuando la pones en marcha, simplemente nos indica que cuando tenemos ante nosotr@s tareas cuya ejecución es inferior a 2 minutos, no dudemos, hay que hacerlas, piensa que tardarías mas en escribir que hacer o guardarlas en la mente para luego.

Piensa que dejar tareas sin acabar es un lastre en nuestra jornada, acciones tan fáciles como mandar un mensaje de confirmación a una cita, recoger tu mesa de escritorio cuando terminas la tarea, responder con un ok a un mail, firmar un documento impreso o archivar la factura directamente sin pasar por el montón de papeles, hacen que sea innecesario crear una lista de tareas pendientes.

Debes crear la rutina de evitar distracciones, para crear ese hábito recuerda pensar ¿cuánto tiempo tardo? 2 minutos, pues lo hago, no pierdo el tiempo en recordar o escribir hacerlo luego, realizar la mini tarea tiene una repercusión mínima en nuestro foco y no altera para nada nuestra planificación.

Me gusta resaltar que no tiene que ser 2 minutos exactos, puede ser 3 o 5 minutos pero lo realmente importante es que determines tu nivel de concentración. Te recomiendo no más de 5 minutos porque si supera ese tiempo mejor agrupar en espacios de tiempo concretos y hacer una lista.

¿Qué beneficios posee esta Ley de 2 minutos?

  • Elimina tareas insignificantes que roban energía.
  • Elimina el estrés diario al no tener que mantener en nuestra atención del día estas pequeñas tareas que no nos deja dar por concluido una acción.
  • Elimina la procrastinación de nuestro vocabulario.
  • Crear hábitos altamente efectivos en nuestro día a día.

La productividad no se mide por las tareas que comenzamos, se mide por las tareas terminadas al cabo del día.

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