Cómo terminar el día de la manera más productiva en 3 pasos.

Todos en algún  momento al acabar nuestra jornada laboral mantenemos esa sensación de “día poco productivo” o es lo mismo, esa sensación de un día secuestrado por los imprevistos ya sean en forma de urgencias o interrupciones.

Como coach te quiero mostrar una rutina muy efectiva, que puedes introducir en tus pautas diarias y que no llevan más de 15 minutos.

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Aplicándola en tu día a día verás como esa sensación desaparece o al menos sientes que posees “el control del tiempo”, liberándote del temido estrés y dejando a nuestro cerebro libre de cargas innecesarias.

Las rutinas transformadas en hábitos nos producen una seguridad que nos hace mucho más enfocados y más productivos.

Si dejamos de confiar en el azar, en que nuestra memoria sea como un ordenador todo el día en marcha y le damos permiso para desconectar, disfrutar de todas esas porciones de nuestro día que hacen que nos sintamos felices y útiles, equilibrado nuestra vida profesional y personal.

¿Cómo?

Antes de terminar tu jornada dedica los últimos 15 minutos de manera consciente a cerrar el día, es decir a terminar tu día como si cerraras una puerta, sin juzgarte ni buscar culpables de los resultados. Siguiendo estos tres pasos :

  1. Vacía tu bandeja de entrada de mensajes pendientes, revisa y actúa, elimina los innecesarios y transforma en acción los que sean importantes, no dejes correos por leer para evitar esa sensación de día incompleto, de tener tareas pendientes.
  2. Comienza a realizar una lista con todas esas tareas pendientes, con el fin de comenzar el día siguiente enfocado en todo lo que es importante para nosotros y liberar a la mente de esos temidos “recuerda que” “mañana sin falta” etc…
  3. Planifica tus prioridades para así enfocar la próxima jornada con  las tareas programadas  en función de tus necesidades. Marcando un tiempo para ejecutarlas en función de nuestros objetivos.

Si así de fácil, antes de apagar el ordenador y dar por terminado la jornada, nos iremos con la planificación del día siguiente hecha y enfocada con una inversión de 15 minutos. No dejaremos a nuestro día a merced de los sucesos.

Al llegar al día siguiente y revisar nuestra planificación arrancamos motores con nuestro mapa de acción, al mirar nuestro planing enfocaremos nuestros objetivos en nuestra rutina y volveremos a abrir la puerta a nuestra productividad.

Crea ese hábito diario y verás como con una inversión tan pequeña sentirás que dominas el tiempo y no el tiempo te domina a ti.

“La planificación sin objetivos acaba siendo una lista sinfín “

¿Hablamos?

 

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