la Ley de Murphy en nuestra programación

La Ley de Murphy es la ley de la negatividad por excelencia, aplicable a todas las esferas de la vida, como no, también aplicable a la gestión del tiempo. Esa conspiración eterna de los acontecimientos sobre nuestra persona, sobre nuestros objetivos o sobre nuestras tareas.

Ya se que no se basa en un concepto matemático, sino en la básica creencia que la mala suerte existe y acusa en los peores momentos.

Yo particularmente no quiero creer que el universo conspira contra mi, prefiero creer que las actitudes llaman a los acontecimientos y que cuando nos movemos con excesiva confianza o poco margen de error, la complicaciones se multiplican.

La Ley de Murphy en la gestión del tiempo se puede incluir cuando invertimos tiempo y ganas en planificar y programar nuestros objetivos o nuestras tareas pero luego las circunstancias nos minan el plan.

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El secreto para evitar que esto suceda, radica en 3 ideas básicas al programar una tarea importante:

1. Nada es tan sencillo como parece

Es decir, no te fíes de las primeras impresiones, mide de manera objetiva los tiempos designados a cada tarea, no solo por su nivel de dificultad, sino por los recursos que va a necesitar de nosotros.Cometemos el error de  dejar para el final lo que consideramos más fácil, olvidando su prioridad.

2. Todo lleva más tiempo de lo que debería

No dejes en manos del azar la organización de nuestro día, no dejes la consecución de nuestros objetivos a la improvisación, el secreto de una actitud exitosa en la gestión del tiempo es debido a una programación y planificación importante y concisa.

3. Si algo puede fallar acabarás por fallar y no dudes que en el peor momento

No dejes espacio para la procrastinación o es lo mismo para posponer las tareas, realiza las tareas que más te cuestan cuanto antes, recuerda que si comenzamos por lo más difícil o pesado el día será más ligero y más productivo. Planifica con margen de error para hacer sitio a los imprevistos y mantén a raya al estrés.

Así que no debes olvidar que la negatividad solo esconde miedo a equivocarse , falta de planificación o la excusa perfecta para culpar a otros de nuestras decisiones, así que enfatizar la Ley de Murphy es adelantar nuestros errores y potenciar el concepto de fracaso. Programa con tiempo y espacio para improvistos y consecuente con nuestra realidad.

“Jamás esperes un resultado positivo, teniendo una actitud negativa.”

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